Ecología de la paz

Foto: Neil Palmer

Preparando a Colombia para nuevos climas políticos y planetarios

*Resumen por Alejandro Salazar Villegas del artículo The ecology of peace: preparing Colombia for new political and planetary climates

En noviembre de 2016, el mismo mes en que el gobierno de Colombia firmó un acuerdo de paz con el grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (ahora Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, FARC), un grupo de investigadores en diferentes áreas de las ciencias ambientales nos reunimos para discutir el futuro del país. En particular, discutimos cómo dos fenómenos profundamente transformadores: el cambio climático y cambios en el uso de la tierra asociados al proceso de paz, pueden afectar el futuro ecológico, ambiental y socio-económico del país. Los resultados de esa discusión fueron publicados recientemente en una de las revistas líderes en el mundo en temas de ecología y medio ambiente: la revista Frontiers in Ecology and the Environment. El artículo completo puede ser visto en este sitio. A continuación, el resumen de nuestra discusión:

Colombia, uno de los países más biodiversos del mundo, está pasando por una transformación social profunda: el fin de un conflicto de décadas con las FARC. El proceso de paz muy probablemente transformará el paisaje físico y socioeconómico del país, en tiempos en que los humanos estamos alterando la atmósfera y el clima en modos nunca antes vistos. En este artículo discutimos formas en las que estos eventos transformadores actuarán en combinación para moldear el futuro ecológico y ambiental del país. Resaltamos los riesgos de crear incentivos perversos de desarrollo en estos tiempos críticos y los beneficios potenciales (para el país y el mundo) de que Colombia navegue en su proceso de paz con criterios de protección ambiental y de los ecosistemas.

​Clima sociopolítico de Colombia

​Históricamente, el 65% de la población en Colombia se ha concentrado en las regiones de los Andes y en Caribe, mientras que la presencia del ex-grupo guerrillero FARC se concentró en zonas rurales boscosas (Figura 1). La correlación espacial entre cobertura de bosque y presencia de las FARC sugiere que el conflicto armado contribuyó involuntariamente a la protección de grandes áreas boscosas en el país. Este fenómeno ha ocurrido en otros países que también han sufrido la tragedia social del conflicto armado y se conoce como “efecto refugio”.

Bajo la nueva realidad sociopolítica del país, las regiones boscosas que fueron involuntariamente protegidas por el conflicto, pueden volverse objetivo de expansiones agrícolas y mineras. Ya hay evidencias que este es el caso en muchas regiones del país. En el año en que se firmó el acuerdo, la tasa de deforestación (según datos del IDEAM) creció 44 %. Más de la mitad de esta nueva ola de deforestación, está concentrada en la región de la Amazonía.


Figura 1. Mapas (a) demográfico (2005); (b) de cobertura de bosque (2010-2012) y (c) de presencia de las FARC antes del acuerdo de paz (2014). Las figuras son modificaciones de mapas generados por (a) al Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE; https://geoportal.dane.gov.co/atlasestadisticocOld); (b) el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM; www.ideam.gov.co/web/siac/catalogo-de-mapas); y (c) la Fundación Paz y Reconciliación (www.pares.com.co/paz-y-posconflicto/ gruposarmadosilegales/farc/los-mapas-del-conflicto). 

 

En las próximas décadas, las proyecciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) indican que la temperatura anual promedio en Colombia continuará aumentando y que regiones con inseguridad hídrica, como la Guajira, recibirán menos precipitación (Figura 2).


Nuevo clima biofísico en Colombia
Un ejercicio de modelación llevado a cabo por colaboradores de la Universidad de Exeter, Reino Unido, sugiere que el calentamiento y los cambios en patrones de precipitación reducirán la productividad de la mayoría de los ecosistemas en el país (excepto en el Pacífico) y disminuirán su capacidad para secuestrar gases de efecto invernadero (Figura 3).  

Figura 2. Proyecciones de (a, b) precipitación anual promedio y (c, d) temperatura anual promedio para Colombia bajo los escenarios (a, c) RCP8.5 y (b, d) RCP2.6 del quinto Informe de evaluación (AR5) del IPCC (2013). Detalles en artículo completo.

Figura 3. Mapa de (a) Productividad primaria bruta (GPP, por sus siglas en inglés) entre 1990 y 2005. (b-e) Cambios proyectados en GPP y carbón terrestre (Land C) con base en los escenarios RCP2.6 y RCP8.5 del IPCC. Detalles en artículo completo.

 

Adaptación de Colombia a climas políticos y planetarios cambiantes

Identificamos cinco factores que pueden influir de manera importante el futuro ecológico y socio-económico de países recuperándose de un conflicto armado prolongado, como Colombia. 


1.    Cambios en el uso de la tierra (deforestación), emisiones, servicios ecosistémicos y biodiversidad

En la actualidad, casi el 60 % de la deforestación global ocurre en bosques tropicales. En Colombia, uno de los países con tasas de deforestación más altas en el mundo, la pérdida anual de bosque ha crecido significativamente desde la firma del acuerdo de paz. Grandes áreas boscosas ecológicamente diversas que fueron protegidas de manera involuntaria por los agentes activos del conflicto, ahora están siendo transformadas en áreas ecológicamente simples como pastizales para ganadería y zonas de explotación minera. La erosión de suelos asociadas a la deforestación ha degradado ya el 40 % del territorio colombiano (Figura 4).

Figura 4. Mapa de erosión de suelos (2010-2011) en Colombia. Esta es una modificación de un mapa generado por el IDEAM (www.ideam.gov.co/web/siac/catalogo-de-mapas).


La pérdida de bosque puede también afectar los ciclos hidrológicos del país. La deforestación, en combinación con los efectos del cambio climático pronosticados para Colombia en las próximas décadas, como la intensificación de El Niño y la pérdida de glaciares, puede reducir la disponibilidad de recursos hídricos en el país.

La deforestación de zonas previamente ocupadas por las FARC, también tiene consecuencias en la biogeoquímica del país. La transformación de bosques sumideros de CO2 en ecosistemas simples que no cumplen este servicio ecosistémico, aumenta la huella de carbón del país y compromete la capacidad del gobierno para cumplir compromisos internacionales como los adquiridos ante las Naciones Unidas en materia de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.


Finalmente, un aumento en la fragmentación de los bosques en Colombia, disminuirá las oportunidades que muchas especies tienen para adaptarse al cambio climático. A medida que el calentamiento global se intensifica, muchas especies están migrando a elevaciones más altas. En zonas altamente fragmentadas, como los bosques Andinos, donde hay especies endémicas o restringidas a pequeños rangos geográficos, la deforestación dificulta esta migración y por ende la capacidad de especies vulnerables de adaptarse al cambio climático.

Cuando la vulnerabilidad ecológica asociada a la degradación de un ecosistema, se combina con vulnerabilidad social en áreas naturales/rurales del país, se pone en riesgo la capacidad de estos ecosistemas de prestar servicios a una sociedad. Esto es particularmente cierto cuando una sociedad atraviesa una transformación social profunda. Por esto, Colombia necesita aunar esfuerzos por identificar los niveles de vulnerabilidad social y ecológica de sus ecosistemas. Esta información es necesaria para el desarrollo e implementación de políticas del uso de la tierra y de estrategias de conservación de la biodiversidad durante la implementación de los acuerdos de paz.

2.    Migración de poblaciones vulnerables

La combinación de los cambios políticos y climáticos que atraviesa el país, probablemente intensificarán dos tipos de migración en el territorio nacional. A medida que las temperaturas en el país continúan aumentando y en muchas regiones se intensifican las sequías, el país puede experimentar una migración climática. Principalmente desde zonas con niveles altos de estrés hídrico, como la Guajira. Por otro lado, el nuevo ambiente social del país puede reducir e incluso reversar la histórica migración de personas desde zonas rurales a urbanas. Si un proceso como este no se hace siguiendo criterios de protección ambiental, puede exacerbar la deforestación y aumentar la presión sobre biodiversidad en zonas rurales.​

3.    Instrumentos de política ambiental

Los principales compromisos internacionales que ha adquirido la sociedad colombiana en materia de cambio climático son las metas de cero deforestación en el Amazonas en el 2020 y la reducción en un 20 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, respecto al escenario “negocios-como-siempre”, para el 2030. La efectividad de las políticas que el gobierno nacional adopte para cumplir estas metas, dependerá en gran parte de cómo se desarrollen, manejen y/o conserven zonas rurales previamente influenciadas por el conflicto.

4    Informando la política desde la ciencia

La eficacia de las políticas ambientales, así como los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas colombianos, no pueden ser estimados sin un monitoreo extensivo. En el corto plazo, el monitoreo ambiental en zonas remotas aisladas por el conflicto, puede hacerse usando herramientas de teledetección. Sin embargo, un monitoreo extensivo, con la capacidad de detectar respuestas ecosistémicas que puedan impactar el futuro de una sociedad, también requiere el establecimiento de estaciones de medición in situ de largo plazo.

5.    Desarrollo rural: ¿la clave?

Una alternativa para proteger los bosques del país, la biodiversidad que albergan y los valiosos servicios ecosistémicos que prestan; y para avanzar en el cumplimiento de compromisos internacionales en materia de cambio climático, es priorizar el desarrollo del país en zonas no boscosas. Un desarrollo dirigido como este, complementaría el enfoque recientemente propuesto por Baptiste y colaboradores (2017). Esta recomendación puede ser especialmente útil durante la priorización de recursos destinados a financiar el desarrollo integral rural, estipulado en el primer capítulo del acuerdo para la paz.

 

Referencias (todas las referencias en el artículo completo)

Baptiste B, Pinedo-Vasquez M, Gutierrez-Velez VH, et al. 2017. Greening peace in Colombia. Nature Ecol Evol 1: 0102.

Gaynor KM, Fiorella KJ, Gregory GH, et al. 2016. War and wildlife: linking armed conflict to conservation. Front Ecol Environ 14: 533–42.

Sierra CA, Mahecha M, Poveda G, et al. 2017. Monitoring ecological change during rapid socio–economic and political transitions: Colombian ecosystems in the post-conflict era. Environ Sci Policy 76: 40–49.

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​Este artículo es un producto de la conferencia INTERnational Conference on AtMosphere–BIOsphere Interactions (INTERCAMBIO), que tuvo lugar en octubre-noviembre de 2016 en Medellín, Colombia. En este evento, participaron investigadores de cinco Universidades Colombianas (Universidad de Antioquia, Universidad EAFIT, Universidad Nacional de Colombia, Universidad del Rosario y Universidad EIA) y cuatro colaboradores internacionales (Purdue University, USA; University of Miami, USA; University of Exeter, UK; y Max Planck Institute, Germany). La planeación de INTERCAMBIO, y las discusiones posteriores que llevaron a la escritura de este artículo, fueron lideradas por Alejandro Salazar. La planeación del evento en la Universidad de Antioquia y la Universidad EAFIT fueron lideradas por el grupo GIGA de la UdeA y por Marcela Wolf y Alma Castro de EAFIT. Este trabajo fue financiado por la Universidad de Antioquia, Universidad EAFIT, el Purdue Research Foundation (PRF), el programa de Profesores Invitados del Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (ICETEX), Purdue Climate Change Research Center (PCCRC), Colombia–Purdue Initiative (CPI) y Colombian Student Association at Purdue (CSAP). La participación de los integrantes del grupo GIGA de la UdeA fue parcialmente financiada por el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación (COLCIENICAS) a través del “Programa de investigación en la gestión de riesgo asociado con cambio climático y ambiental en cuencas hidrográficas” convocatoria 543-2011. La participación de Lina Mercado, fue financiada por la Fundación Ayudar del UK University of Exeter’s College Benefactors. La participación de Jeffrey S. Dukes, de Purdue University, fue parcialmente financiada por el US Department of Agriculture’s National Institute of Food and Agriculture, a través del Hatch project 1000026.