Se buscan refuerzos para proteger la fauna silvestre

En época de vacaciones es posible que veas algo más que mar, montañas, carreteras, hamacas y descanso. El tráfico de fauna silvestre aumenta por estos días y Explora, por su compromiso con la educación ambiental, la conservación y la protección de la biodiversidad, te invita a conocer esta problemática y hacer parte de la solución.
Alejandro Ramírez, veterinario  coordinador  de Bienestar Animal, explica que hay dos consideraciones básicas por las cuales es dañino extraer de sus ecosistemas naturales a animales que no han sido domesticados.
Primero, por su bienestar. Estos son animales que evolucionaron en un medio y están adaptados a él, al trasladarlos de allí es difícil ofrecerles las mismas condiciones, en cuanto a clima, entorno y nutrición, y eso implica sufrimiento.
Lo que no quiere decir que vayan a experimentar sensaciones humanas, como llorar o deprimirse, pues ellos tienen canales de comunicación diferentes, casi imperceptibles para los humanos porque cuando los animales silvestres demuestran estrés y condiciones de malestar se hacen más propensos a la depredación, entonces esconden los síntomas por supervivencia. Por otro lado, el sufrimiento es diferente en cada especie. “Uno trata de ver en los otros el lenguaje de uno, pero tenemos historias de vida completamente diferentes”, indica Alejandro. 
Otro aspecto que hay que considerar es que, aún teniendo a los animales silvestres en “buenas condiciones”, extraerlos de su entorno afecta el ecosistema. “Todos los animales tienen una función en él, como presa, como predadores, en la descomposición, en la dispersión de semillas, etc.  Cuando sacamos a un animal de ahí, deja de cumplir el rol para el cual evolucionó y pierde su papel en la naturaleza. Recuperar eso es muy difícil, casi irreversible”.


Solo denunciar
El proceso para devolver a un animal a su hábitat es muy complicado y costoso; no se trata simplemente de dejarlo en un área rural nuevamente; podría ser peor para su bienestar, debido a que ya pasó por un periodo de cautiverio y no se sabe exactamente de dónde fue extraído, si tal vez ya se perdió su entorno, sus costumbres, su familia, y puede ser presa fácil. Además se puede producir contaminación genética y afectar a otros animales por transmisión de enfermedades, después de haber estado en contacto con humanos, entornos urbanos y animales domésticos.

Cuando quieras ayudar a un animal silvestre lo más recomendable es acudir a las autoridades ambientales, pues ellas cuentan con acceso a recursos y equipos para verificar que no tienen enfermedades, realizar análisis genéticos, que su comportamiento es apto para estar en el medio silvestre, entre otras cosas de una larga lista que, repetimos, hace de este proceso algo complicado y costoso.
 
Las autoridades ambientales en Antioquia son:
 
Cornare
Teléfono: +57 (4) 546 1616
Línea gratuita: 018000 414214
Correo electrónico: [email protected]
 
CorpoUrabá
Teléfono: +57(4) 828 10 22
Línea gratuita: 018000 400 060
Correos electrónicos: [email protected] - [email protected]
 
Corantioquia
Teléfono: +57 (4)  493 88 88 
Línea gratuita: 01 8000 41 22 30
Correo electrónico: ​[email protected]
 
Área Metropolitana del Valle de Aburrá
Teléfono: +57 (4) 385 60 00
Línea Gratuita: 01 8000 422 424
Correo electrónico: [email protected]
 
Romper el círculo vicioso
Como cuenta Alejandro, coordinador  de Bienestar Animal en Explora,  muchas veces, por lástima, las personas se dan cuenta de que alguien tiene a un animal silvestre en muy mal estado y se lo compran para darle unas condiciones mejores o liberarlos, pero esto fomenta el tráfico, porque lo que hace el traficante es reemplazarlo por otro. “La única motivación del tráfico es económica y la mejor manera de evitarlo es no comprando. Si nadie la compra, para el traficante de fauna silvestre ya no es rentable”, concluye.
 
La extracción, movilización, comercialización, demanda, transformación y la tenencia ilegal de fauna silvestre es un delito tipificado en la normatividad ambiental colombiana (Decreto 1608 de 1978) y penal (Ley 1453 de 2011. Artículo 29), que conlleva a un proceso penal entre 4 a 9 años y a multas de hasta de 35.000 salarios mínimos legales vigentes. Para denunciarlo debes acudir a la policía ambiental, llamando a las líneas gratuitas 112, 123 o 01 8000 414 123.