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FIESTA DEL LIBRO Y LA CULTURA

Wasserman-Patiño y la universidad

Paradójicamente una institución diseñada para el debate se resiste a él. La universidad colombiana evade mirarse en el espejo roto. Hay un más allá de la harvardización y, en todo caso, los modelos agotaron sus atributos para este país que le reclama a la universidad un compromiso distinto, que le restituya, además, dignidad a su protagonismo. ¿Qué nuevos roles permitirán a las universidades seguir siendo instituciones importantes para el desarrollo social y económico? ¿Qué renuncias tendrán que hacer para asegurar la movilidad social? ¿Seguirán siendo la docencia, la investigación y la extensión las misiones exclusivas de la universidad? ¿En qué medida la investigación debe ser el gran factor de calidad? ¿Cuál debe ser el balance adecuado entre pertinencia social y desarrollo disciplinar? Intercambiemos opiniones y participemos de la presentación que hará Moisés Wasserman del libro La Universidad colombiana, horizontes y desafíos, de Pablo Patiño, publicado por la Editorial Magisterio y la Editorial Universidad de Antioquia.

Prólogo del libro

A pesar de que el debate es una de las señas de identidad características del mundo académico y de que vivimos una crisis probablemente sin precedentes de la institución universitaria que debiera ser motivo de excitación permanente de la controversia sobre su sentido en el mundo de hoy. Paradójicamente, no existen demasiadas oportunidades para debatir e incluso reflexionar sobre el futuro de la Universidad como institución en una sociedad que ha cambiado como consecuencia del desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones en una dirección que resultaba impensable para quienes concibieron y desarrollaron a lo largo de los siglos las instituciones académicas tal y cómo las conocemos hoy. Esta paradoja hace especialmente útiles y oportunos libros como el que el lector tiene entre sus manos. Su autor nos da la oportunidad de reflexionar con el necesario sosiego sobre cómo han llegado las universidades a ser lo que son hoy así como sobre su deber ser en un futuro próximo. Esto nos facilita el camino para hacernos algunas preguntas críticas y encontrar algunas de sus respuestas: ¿Qué nuevos roles permitirán a las universidades seguir siendo instituciones claves en los procesos de desarrollo social y económico de nuestros países y qué renuncias tendrán que hacer para continuar actuando como factores de movilidad social?¿Seguirán siendo la docencia, la investigación y la extensión las misiones de la universidad? ¿Cuál será el balance público/privado en el desarrollo de los Sistemas de Educación Superior? ¿En qué medida la investigación debe ser factor de calidad en la universidad del futuro? ¿Cuál debe ser el balance adecuado entre pertinencia social y desarrollo disciplinar en las universidades del futuro? ¿Y el balance entre lo local y lo global? ¿Cómo haremos posible la existencia de un servicio público de la Educación Superior de calidad, equitativo y sostenible? Estas y otras preguntas están en la base del debate que de forma muy explícita no se está abordando en la escena del mundo académico actual. En realidad, como algunos teóricos ya han puesto de manifiesto, las instituciones académicas en todo el mundo evolucionan más en base a un proceso de mímesis que como consecuencia de la reflexión y el debate que son propios de la Academia. Este desarrollo basado en la imitación de modelos existentes se fundamenta en la creencia muy extendida de que son reconocibles casos de éxito que deben ser replicados. Como si los contextos sociales y económicos así como la historia más o menos larga de los diferentes sistemas universitarios no debieran jugar un papel fundamental en la definición de los distintos modelos académicos.


La aproximación, por tanto, más referenciada para el análisis de la evolución de las universidades desde la segunda mitad del siglo pasado es la denominada Neo institucionalismo sociológico y el elemento central de este modelo que se aplica al análisis de la institución universitaria, es el isomorfismo en sus diferentes vertientes. Sólo es posible entender el funcionamiento social de la Educación Superior con base a su estructura institucional y es la tendencia aparentemente irrefrenable de las instituciones académicas a parecerse a ciertos arquetipos institucionales lo que explica de mejor forma su evolución en el mundo. No importa ahora si este proceso de aproximación que los sociólogos consideran fruto del isomorfismo institucional se produce por coerción, mímesis o normativismo, lo que resulta más relevante es que las universidades tienden a parecerse, aunque esto no sea lo que más conviene a los entornos sociales a los que deben servir. Muy posiblemente, incluso, el hecho de que la vida de la Academia y el desarrollo de las disciplinas científicas hayan girado siempre a lo largo de la historia alrededor de la construcción de referentes intelectuales hace que las instituciones universitarias busquen también referentes institucionales a los que aproximarse. No es extraño, por tanto, que en el proceso de construcción de las políticas públicas de educación superior esté tan presente el intento de acercamiento de las universidades a lo que se consideran internacionalmente casos de éxito. Es este fenómeno lo que ha dado lugar a que algunos acuñaran la expresión "harvardización de las universidades" para sintetizar la referenciación institucional por excelencia.


Aunque la dinámica evolutiva de las universidades en el mundo parece ser claramente isomórfica, también es bastante claro que el muy esquemático proceso de identificación de referencias institucionales conduce inevitablemente a que las universidades pierdan con el tiempo pertinencia social en su enfoque como reitera el autor de este libro a lo largo de su análisis. Un ejemplo claro de esto podemos observarlo cuando analizamos las estrategias seguidas por las universidades para transformarse de universidades docentes en universidades que hacen investigación. Básicamente usan el modelo basado en acuerdos internacionales con instituciones intensivas en investigación y también el basado en la captación de talento externo con capacidades investigativas. En ambos casos se produce una importación de líneas, métodos y en general prácticas de investigación que encubren procesos de mimetización con otras instituciones que se han desarrollado y acomodado a contextos sociales y económicos muy distintos. Todo esto sucede en parte por presión de la política pública y en parte por voluntad de las propias instituciones que quieren ser sostenibles importando los modelos institucionales que consideran de éxito en el mundo. Esta peculiar forma de globalización universitaria no necesariamente produce efectos beneficiosos sobre la calidad de los servicios que estas instituciones prestan a la sociedad. Menos aún si pretendemos que estos servicios se adapten al entorno social en el que se prestan. Es cierto que hay componentes transversales en la educación superior que obligan a procesos de "benchmarking" global para asegurar que esos componentes transversales son del nivel exigido en términos de estándares internacionales. Pero también es cierto que existen otros componentes en el servicio público de la educación superior que deben ser definidos y analizados en contextos locales para asegurar la calidad de este servicio. Esto es particularmente claro cuando analizamos el papel de las instituciones académicas como generadoras de conocimiento. El protagonismo de lo local o de lo global es enormemente variable según las áreas en estos procesos de generación de conocimiento y debe ser tenido en cuenta de manera diferencial tanto en los procesos de generación de nuevo conocimiento como en los de transmisión de ese conocimiento en los ámbitos de la docencia o de la transferencia. 


Por último, quisiera hacer una referencia a lo que considero que es el mayor de los problemas cuando se intentan análisis prospectivos relativos a la institución universitaria. Las universidades se han desarrollado a lo largo de la historia fundadas en la idea de que existen profesores y estudiantes a los que les corresponden la función docente y discente respectivamente. Así mismo, también se fundan en la idea de que existen cuerpos de conocimientos disciplinares que deben ser transmitidos y desarrollados en estas instituciones mediante la colaboración de los diferentes actores que las integran. Por consiguiente, la existencia de referentes de conocimiento, personas e ideas, es consustancial al concepto mismo de Universidad. Por otro lado, la revolución de las TIC ha generado nuevos mecanismos de acceso al conocimiento y con ellos un tipo de ciudadano que parece no necesitar los referentes intelectuales que las generaciones anteriores valorábamos y necesitábamos. Lo que Bauman, el sociólogo polaco recientemente fallecido, llama la "sociedad líquida" está formada por individuos que valoran más la opinión del igual o en todo caso de la mayoría, que la de aquellos que se han sido "ungidos" como referentes intelectuales en los diferentes campos del saber. En este mundo líquido la Universidad debe reinventarse porque el problema no es sólo si forma sujetos capaces de incardinarse adecuadamente en un determinado contexto social, el problema es que la solidez de las referencias intelectuales y científicas en las que ha basado su desarrollo por siglos está siendo cuestionada hoy a cada paso. Esto está conduciendo a la institución a un territorio en el que no se siente cómoda. El de capacitadora de sujetos que buscan el éxito social con base a destrezas que están muy alejadas del conocimiento disciplinar. Hoy día las llamadas competencias blandas (idiomas, habilidades sociales, manejo de la tecnología, alfabetización informacional, etc.), tan apreciadas en la consecución del éxito profesional, se alcanzan más fuera de la Universidad que dentro. De este modo, los títulos universitarios son cada vez más un emblema social cuestionado que un instrumento de reconocimiento competencial. El mercado de trabajo te pide un título, pero le importa más cuanto dominas el inglés. En realidad, es como si el empleador hubiera llegado también a la conclusión de que lo que su empleado no sepa lo podrá suplir con Internet o comunicándose con otros, pero si no tiene suficientes conocimientos de inglés e informática será un "zombi" social y eso es mucho más grave que ser simplemente un ignorante.


Las universidades tienen en definitiva grandes retos en esta sociedad invadida por la tecnología. La mediación tecnológica está convirtiendo en banales muchos de los valores añadidos que la academia aporta al individuo. El prototipo de hombre ilustrado está claramente en crisis en un mundo en el que Google es capaz de convertir a un indigente intelectual en un experto. ¿Qué aporta la universidad en este contexto? Reflexionar, por tanto, sobre el sentido de la Universidad y su rol en una sociedad en cambio profundo es una ineludible obligación de todos. Este libro representa una aportación relevante en esta línea. Su autor, partiendo de la historia de las universidades, reflexiona sobre el sentido de la universidad y los universitarios y nos hace pensar en algunas de las claves que deben ser tenidas en cuenta para redefinir su papel. La Academia debe recuperar sus esencias y aprovecharlas para pensarse a sí misma. El lector tiene entre sus manos una aportación relevante a este imprescindible debate.

Guadalajara, México, Abril 2017
Félix de Moya Anegón

 

 

Sobre los invitados

 

Pablo Patiño Grajales

Director Científico de la CIB, autor del libro que se presenta en la conversación publicado por la Editorial Universidad de Antioquia y la Editorial Magisterio. Médico magíster en inmunología y doctor en ciencias básicas biomédicas. Fue vicerrector de Extensión de la UdeA.

Médico y cirujano de la Universidad Pontificia Bolivariana, Magíster en inmunología y Doctor en ciencias básicas biomédicas de la Universidad de Antioquia. Está vinculado como profesor de tiempo completo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia desde 1991 y es profesor titular desde 2003. Entre 1995-1996 fue científico visitante de Genentech, Inc., South San Francisco, California (Estados Unidos) y realizó posdoctorado en DNAX Research Inc, Palo Alto, California (Estados Unidos) entre 2003 y 2004.

Entre 2005 y 2006 participó del programa de Formación de Alto Nivel en Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad del Rosario. Realizó los programas ejecutivos “Science, Technology and Innovation Policy” y “Strategic Frameworks for Nonprofit Organizations” de John F. Kennedy School of Government, Universidad de Harvard, Cambridge, Massachusetts (Estados Unidos).

Fue líder del Grupo de Inmunodeficiencias Primarias de la Universidad de Antioquia entre 2000 y 2007, Director de la Corporación Académica Biogénesis (2000-2003), Asesor científico de la Corporación Parque Explora (2008-2011), Director de Fomento a la Investigación del Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación, Colciencias (2011-2013), Director del Instituto de Investigaciones Médicas (2013-2014), Vicerrector de Extensión de la Universidad de Antioquia (2014-2015) y Director Científico de la Corporación para las Investigaciones Biológicas – CIB (2015-2016).

Actualmente se desempeña como profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia y desde diciembre de 2016 es el Director General de la Corporación para las Investigaciones Biológicas, CIB, y es, además, investigador principal del Grupo de Inmunodeficiencias Primarias y Centro Jeffrey Modell para el Diagnóstico e Investigación en Inmunodeficiencias Primarias.

 

Moisés Wasserman Lerner

Exrector de la Universidad Nacional de Colombia. Doctor el bioquímica, fue presidente y hoy es miembro correspondiente de la Academia colombiana de ciencias exactas, físicas y naturales. Es columnista del periódico El Tiempo. 

Nació en Bogotá, el 20 de octubre de 1946. Adelantó estudios profesionales en el Departamento de Química de la Universidad Nacional de Colombia entre 1964 y 1969. Llevó a cabo cursos avanzados de biología y estudios de posgrado en bioquímica en el Departamento de Química Biológica de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en Israel, entre 1972 y 1978. Curso estudios de posgrado en microbiología en la Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook, entre 1978 y 1979. Su vida profesional ha estado estrechamente ligada a la Universidad Nacional de Colombia, lugar en el que ha ejercido varios cargos docentes y administrativos desde 1979 hasta hoy. Fue asistente de docencia e investigación en la Universidad Hebrea de Jerusalén entre 1973 y 1978, y asistente de investigación de la Universidad del Estado de Nueva York.

En 1979 se vinculó al Instituto Nacional de Salud como investigador científico y desde entonces ha ocupado varios cargos de importancia. Fue jefe de la Sección de Diagnostico, Investigación y Referencia entre 1987 y 1989, y jefe del Grupo de Bioquímica entre 1980 y 1995. En la actualidad desempeña el cargo de director general del Instituto.Fue delegado del Ministerio de Salud ante el Consejo Profesional de Química de Colombia entre 1982 y 1986. Desde 1988 hasta hoy ha sido miembro del Consejo Nacional de Ciencias Biológicas y Biotecnología de COLCIENCIAS. Fue miembro de la Junta Directiva de la Fundación para el Fomento de la Ciencia y la Tecnología del Banco de la República entre 1992 y 1994, y luego en 1997. Igualmente, tuvo la oportunidad de desarrollar una tarea importante como miembro del Comité de Selección de Becas de la Fundación Colfuturo en 1993. Fue consultor de la Organización Panamericana de la Salud en abril de 1997. Ocupó el cargo de Decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, entre 2004 y 2006. Fue Rector de la Universidad Nacional de Colombia para el periodo 2006-2009 y reelegido para el periodo 2009-2012.

Aunque ha dedicado gran parte de su esfuerzo intelectual a la formación de nuevos profesionales, y a la administrativas educativa, por encima de cualquier otro interés ha estado siempre su trabajo de investigación científica. Desde 1973 hasta hoy ha realizado trabajos de investigación en el área de la bioquímica, con énfasis particular en el análisis del Plasmodium falciparum y de los temas relacionados con este parásito. Buena parte de los resultados de estas investigaciones están consignadas en más de 80 artículos, publicados principalmente en revistas científicas de circulación internacional como Biomédica, American Journal of Tropical Medicine and Hygiene, y Experimental Parasitology. Adicionalmente ha escrito una docena de artículos sobre el carácter presente y el futuro de la ciencia colombiana. Ha participado en cerca de 30 eventos científicos de carácter nacional e internacional sobre biotecnología, ciencias biológicas y químicas, biología molecular, parasitología y medicina tropical principalmente. Como justo reconocimiento a su labor académica la Universidad Nacional de Colombia lo nombró profesor emérito en 1991, y le otorgó el Premio Docencia Excepcional en 1995. Mereció además el Premio Nacional de Ciencias de la Fundación Alejandro Angel Escobar en 1984, y el Premio Nacional al Mérito Científico de Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia en 1996.
 

 

 

Invitados
Moisés Wasserman
Exrector de la Universidad Nacional de Colombia. Doctor el bioquímica, fue presidente y hoy es miembro correspondiente de la Academia colombiana de ciencias exactas, físicas y naturales. Es columnista del periódico El Tiempo. (Ver la biografía ampliada en la nota)
Pablo Patiño
Director Científico de la CIB, autor del libro que se presenta en la conversación publicado por la Editorial Universidad de Antioquia y la Editorial Magisterio. Médico magíster en inmunología y doctor en ciencias básicas biomédicas. Fue vicerrector de Extensión de la UdeA. (Ver la biografía ampliada en la nota)