Un mensaje desde el Amazonas por Elvis Cueva

Con una explosión de casos positivos de Covid-19, más de 1300 infectados en dos semanas, el Amazonas es ahora uno de epicentros de la pandemia en Colombia. Desde allí nos escribe una reflexión Elvis Cueva Márquez, cronista con ancestros en las etnias omagua y quechua, maestro sin diploma, autor del libro “Los niños de brazos de hierro”, sobre la difícil vida de los niños en Amazonas; observador de aves y guía de expediciones científicas varias, para medios como Discovery Channel o para observadores comprometidos con entrar, reverentes y pequeños, en el inmenso mundo de la selva, un esplendor en riesgo.


La verdad es la mentira eficiente en la triple frontera

La salud no es un juego, estamos de luto...Esto va ser apocalíptico, lo vimos en nuestros sueños colectivos, no se trata de alarmarnos ni crear pánico entre nosotros; debemos prepararnos y cuidarnos solidariamente, sino vamos a ser las próximas víctimas. Parece que no hay estándares de calidad en los materiales de bioseguridad para médicos y enfermeros que se exponen a diario, esto le costó la vida al fallecido enfermero Chilaver y  a Nelson Domínguez, funcionario de la Secretaría de Salud. 

Se necesitan urgente en clínicas y hospitales de Leticia y Puerto Nariño, igualmente en los puestos de salud de los corregimientos: ventiladores, respiradores, camillas, manómetros, equipos de signos vitales y otros. La ciencia debe mostrarnos el camino a la solución. 


 Saltamontes en metamorfosis. Foto: Elvis Cueva.


¡La verdad es la mentira eficiente! Por eso no me da miedo escribir, porque de algo he de morir sino es del virus,  mi satisfacción es que nunca me tuve miedo a escribir.

Viendo noticias, la pregunta es: sin salirnos de las normas de control, ¿por qué no podemos transportar enfermos en autos particulares cuando se carece de ambulancias? Ya estamos enfermos, ¿para qué tanto protocolo? El cuidado intensivo se da en las clínicas, ya serán responsables quienes se contagien  transportando a familiares y amigos. 

En algunos gobiernos se está implementando el Ingreso Básico de Emergencia (IBE) para subsidiar a las familias, ¡ponerle el ojo! Se exige repensar para adentro, montar o rediseñar empresas que produzcan equipos médicos y fármacos, sin dejar de lado nuestra medicina tradicional, base de la medicina actual; esto va a ser una necesidad de salud pública inmediata, asimismo producir alimentos sin agotar los recursos, acabando con la selva. Viendo hacia un futuro incierto, no podemos esperar siempre ayuda del gobierno y de instituciones que nos están apoyando, siendo prioritario; también debemos poner de nuestra parte, prepararnos para producir alimentos con asesoramiento de expertos: los guardianes del conocimiento, nuestros abuelos o intentar volver a lo que fuimos antes, agricultores, pescadores y recolectores. 

Los universitarios pueden generar ideas para el estado y la empresa privada, hay que trabajar  unidos, así no sea nuestra vocación. Los negocios esenciales entre comillas, deben acatar las normas: distancia y usar atuendo especial para protegerse y proteger a los demás, no cuesta nada.

Se va a dar gradual la reactivación de la economía con actitud positiva, aunque va tardar más tiempo de lo que pensamos. Quizás el Amazonas y nosotros no volveremos a ser los mismos, nuestros encantos naturales serán guardados hasta cuando el virus lo permita. El río y la selva seguirán allí sin nosotros, no fuimos tan necesarios; ¿para qué vanidad, egoísmo, lujuria, esclavos del trabajo y de utilizar tecnologías no apropiadas para nuestro entorno?, esto no devolverá el oxígeno que agotamos en la atmósfera con la contaminación, ni a través de un respirador artificial, aunque suene ambiguo y fatalista. 


Con una estricta disciplina para no retroceder, es mejor esperar en casa que después lamentar; un rebrote del virus incrementaría una pobreza total en el área urbana por desespero laboral; no es fácil opinar cuando hay necesidades en los hogares; esto le corresponde al estado: reparar el daño a la salud y demás servicios creados por diferentes administraciones de gobiernos regionales. 

No volveremos a ser  los mismos, la naturaleza se quedará sola evolucionando o igual sin nuestra intervención destructora del medio ambiente. Si por algún caso vivimos para contar lo que  aquí sucedió, seremos obligados por causa y efecto, a ser amables con la naturaleza, porque el planeta también se enfermó. Reinventarnos y ser más solidarios nos apartará del capitalismo salvaje. 


Efectos de la luz y espíritus de la selva. Foto: Elvis Cueva.

Estamos viviendo una de las depresiones más grandes de nuestra historia, que permitirá una aceleración de cambios, creando sociedades más humanas, siendo optimistas. La verdad es cómplice del poder. El saber tiene su lógica independiente. A veces no despertamos de ese letargo sueño. "Unos ven las cosas pasar, otros esperan que las cosas pasen y otros hacemos que las cosas sucedan". 

Solo me resta decirles a los amigos: pedir a mi Dios lo mejor para nuestra región, quizás nuestros hijos logren despertar de este sueño, harán un mundo mejor, sin odios y egoísmos, una raza de luz en el centro del universo.

¡Gracias a todos y todas en el apoyo incondicional para el Amazonas, son nuestros héroes y siempre los llevaremos en nuestro corazón!