Reciclaje en tiempos de covid-19

Mete tu cabeza en la basura

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Cada mes se usan en el mundo 129.000 millones de tapabocas y toneladas de material plástico doméstico y hospitalario, en gran parte irrenunciable por la pandemia, tienen un consumo disparado y un manejo y un destino, no pocas veces, inciertos. Los problemas ambientales asoman sus perfiles. Y los sociales y sanitarios son inocultables. Los recicladores en Colombia, la mayoría informales -solo se tiene certeza de 30 mil- afrontan dificultades para sobrevivir, son en buena parte adultos mayores sin garantía alguna y se ven expuestos al contagio por las malas prácticas de ese 78% de la población que en Colombia no recicla. La pandemia debiera hacernos meter la cabeza en la caneca, tal vez desde ese fondo que es espejo no solo nos veamos a nosotros -con todo lo que consumimos y botamos irracionalmente- sino a los otros, a los que afectamos con esa violencia que es desconocerlos. Promovamos entre todos acciones útiles para reducir consumos, reutilizar y reciclar en la vida cotidiana. Este es un propósito que amplificamos desde nuestra #SalaInfantil, que hace posible productos @familia_colombia

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Los colombianos producimos 12 millones de toneladas de desechos al año, pero solo recuperamos un 17%. En una ciudad como Medellín es urgente mejorar nuestras prácticas de consumo irracional y también de reciclaje: la meta a 2030, es recuperar 70.000 toneladas anuales de residuos sólidos, pero hoy solo se recuperan 5.197 toneladas. En pandemia preocupan el incremento en consumo de plásticos de un solo uso, no solo en el ámbito hospitalario sino en el doméstico. Una persona promedio consume al año 24 kilos de plásticos, el 56% de ellos de un solo uso. La emergencia sanitaria ha disparado el uso de guantes, bolsas, tapabocas, empaques de comidas y es urgente parar nuestras malas prácticas. Además del consumo irreflexivo, inquieta que el 78% de los colombianos no separe sus desechos. Esto pone en riesgo grave al medio ambiente, a la sostenibilidad de los recicladores y, en épocas de emergencia sanitaria, a su salud. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU el coronavirus puede permanecer: -De dos a tres días en plástico y en acero inoxidable - 24 horas en cartón -ocho horas en el látex. Toma la decisión hoy de parar ese peligroso vivir irreflexivamente: separa como te indicamos en las imágenes. Mejora con tus vecinos la forma de disponer los desechos, haz más solidaria la relación con los recicladores y, antes que nada, para sin ambigüedades la falta de compromiso. La pandemia ha dejado claro que hay un mundo común cuyo destino nos implica. Promovamos desde la infancia buenos hábitos como lo propone nuestra  #SalaInfantil patrocinada por @familia_colombia

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Trabajar en red con los vecinos es fundamental para hacer un buen reciclaje. Acordar los términos de la disposición y la recolección beneficia a los recicladores y, en general, hace saludable al vecindario. Además de los residuos humanos, los excrementos de tus queridos compañeros, los animales, deben ser recogidos sin excepción. Pero ¿Qué pasa con las bolsas plásticas? Se estima que en Colombia se usan 2 millones 800 mil bolsas plásticas al día. La alarma frente a los daños ambientales asociados al plástico es global, así que vale la pena analizar esta tendencia: los excrementos de las mascotas pueden volverse compostaje y ser depositados por todos los vecinos en un contenedor del jardín o de otra zona común, cercado debidamente y bajo techo, para hacer una paca biodigestora bien manejada. Asesórate. No es complejo. El compostaje orgánico es muy antiguo y provechoso. Las bacterias transforman la materia en abono, libre de patógenos y con altos niveles de nutrientes que son útiles para los jardines. Esto evita el consumo de bolsas plásticas que podrían durar hasta 450 años en degradarse. Y, sobre todo, evita la tragedia que muchas de ellas, vagando por ríos y quebradas, suponen para los ecosistemas. Aterra el viaje fatal que hace el plástico hacia otros animales. Se habla de que solo en el mar mueren, cada año, más de 1 millón de aves marinas y más de 100.000 mamíferos por plásticos que asfixian, atoran o malnutren a los animales, sin contar los peces innumerables que, llenos de microplásticos, van a parar a muchos estómagos humanos. Desde la #SalaInfantil del museo de ciencias Parque Explora, promovemos la formación en reciclaje desde la infancia. La sala es un espacio educativo apoyado por @familia_colombia

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A los niños les divierte mucho todo lo relacionado con el popó. Y sembrar y transformar el de sus amadas mascotas de una manera limpia, no solo evitará usar bolsas plásticas contaminantes, sino que puede ser una aleccionadora forma de entretenimiento y de educación ambiental desde la infancia. Construir un laboratorio al aire libre será, además, una buena lección sobre el micromundo poderoso que hoy nos gobierna y una entretenida forma de meterse en el universo de la química, haciendo un proyecto familiar o con los vecinos. En Colombia usamos unos tres millones de bolsas plásticas al día. Hacer una paca biodigestora, con las recomendaciones del tecnólogo forestal Guillermo Silva, es una práctica ambientalmente saludable. Contrario a lo que puede pensarse, esta es una forma segura, que no produce malos olores ni atrae moscas. La paca biodigestora funciona como una prensa y debido la ausencia de oxígeno, la materia orgánica no se pudre, ¡se fermenta!, evitando la circulación de gases. Funciona muy parecido al reciclaje de nutrientes que ocurre en el suelo de los bosques, donde la hojarasca, los frutos, semillas, madera y otros pasan a convertirse en nutrientes para el suelo. Como verás en las gráficas, sólo necesitas un molde cuadrado en madera de 1 mt * 1mt * 1 mt, hojarasca y…el popó de tus amadas mascotas. Si quieres conocer más mira este video sobre una paca hecha en la Institución Educativa Conquistadores, en Medellín, Colombia. https://www.youtube.com/watch?v=rCRrAyPusC4 En la Sala Infantil del Museo de Ciencias Parque Explora, promovemos una nueva relación con la vida. Apoya este espacio educativo @familia_colombia @pequeninco

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Y, como si fuera poco, podemos contaminarlos. Más aún en tiempos de pandemia. Los 30 mil recicladores registrados en Colombia -sin contar los miles de recicladores informales- no solo trabajan más horas al día que la mayoría de las personas sino que están sometidos a mayores riesgos de tipo biológico, físico, químico y de seguridad general. Entendamos su vulnerabilidad y hagamos lo que nos corresponde: separemos nuestros residuos y convengamos con nuestros vecinos hacer un manejo organizado que beneficie a todos. Su fragilidad está expuesta. En ciudades como Medellín, el 30% de los recicladores informales hacen parte de familias desplazadas por el conflicto armado. Las mujeres recicladoras, por ejemplo, han hecho parte fundamental de la historia de la ciudad: ellas, en luchas no menores, sacaron adelante al barrio Moravia, antiguo botadero de basuras de la ciudad. La supervivencia es ardua: en un día un reciclador puede ganar desde $2 mil a $50 mil pesos (por mil kilos de carga) dependiendo de lo que venda. Y no siempre se logra. Medellín tiene por meta reciclar 70 mil toneladas hacia el 2030, por ahora solo recicla 5.600. No solo la salud pública y el equilibrio ambiental se vulneran. ¿A quienes estamos afectando con nuestra desidia? Los recicladores hacen un esfuerzo superior, pues, entre otras cosas, se ha estimado que el 42% tiene algún tipo de discapacidad que le impide hacer de manera fácil su trabajo. Desde el museo de ciencias Parque Explora convocamos a los ciudadanos a una reflexión urgente para solidarizarnos con la comunidad recicladora, así como para regular nuestro consumo irracional y nuestro manejo de residuos del que dependen mucho más que las 30 mil personas identificadas como recicladoras y recicladores. Invitamos también a la construcción de hábitos provechosos desde la infancia, un propósito subrayado desde nuestra Sala Infantil, que es posible con el apoyo de @familia_colombia @pequeninco

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¿Será que con coplas memorizamos este deber? Separar los residuos nos revela y da cuenta, entre muchas otras cosas, de la capacidad de compresión y compromiso. Y en épocas de pandemia es bueno recordar que si tenemos personas enfermas en la casa, todos los residuos deberán ser depositados en doble bolsa de color negro, y muy bien cerrada, de tal forma que que no representen riesgos para los recicladores y para que sean reconocidos por la bolsa negra como residuos NO aprovechables. Aunque la bolsa roja es para desechos peligrosos en ambientes hospitalarios, también pueden usarla en estos casos. Hoy recordamos los colores del reciclaje, una práctica no siempre responsable. Pónganle color a la separada. Promovemos una cultura del reciclaje desde la infancia, desde la Sala Infantil del Parque Explora, apoyada por @familia_colombia @pequeninco parqueexplora.org

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